El Consejo Nacional del Partido Justicialista volverá a reunirse este jueves a las 11 en su histórica sede de Matheu 130, en la Ciudad de Buenos Aires, tras cinco meses sin encuentros formales. Aunque el temario incluye cinco puntos, la discusión política estará atravesada centralmente por la situación de las intervenciones partidarias en Salta y Jujuy, dos distritos donde la conducción nacional enfrenta una fuerte resistencia.

El cónclave se da en un contexto interno complejo, marcado por nuevos cruces dentro del peronismo bonaerense y tensiones entre el kirchnerismo y el espacio que responde al gobernador Axel Kicillof. En paralelo, volverá a instalarse el reclamo por la libertad de Cristina Fernández, quien, pese a no poder asistir, continúa ejerciendo la conducción partidaria a través de sus dirigentes de confianza.

Sin embargo, más allá de ese eje, en la práctica el foco político estará puesto en el norte del país. Las intervenciones del PJ en Salta y Jujuy se consolidaron como un punto crítico de la estrategia del kirchnerismo para ordenar el partido, pero también como el principal foco de conflicto con gobernadores y dirigentes territoriales.

En Salta, la intervención atraviesa una nueva etapa tras el reciente desplazamiento de Sergio Berni y María Luz Alonso. La conducción quedó en manos de Pablo Kosiner, dirigente cercano al exgobernador Juan Manuel Urtubey, en lo que fue interpretado como un giro táctico de Cristina Kirchner. El proceso se encuentra en fase de reorganización, auditoría y eventual convocatoria a elecciones internas.

Mientras tanto, la intervención sigue siendo resistida por el gobernador Gustavo Sáenz, quien reclama la normalización partidaria a través de elecciones abiertas. El mandatario mantiene una relación tirante con el kirchnerismo, en medio de cuestionamientos por su cercanía política con el gobierno de Javier Milei en determinados debates legislativos.

La situación en Jujuy presenta un escenario aún más conflictivo. Allí, la designación de Ricardo Villada como interventor por parte de la justicia federal —un dirigente alineado con el esquema político de Sáenz— fue leída como una derrota del kirchnerismo y un avance del bloque de gobernadores del norte.

Ese espacio, integrado por Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, junto a la senadora jujeña Carolina Moisés, viene planteando abiertamente la necesidad de discutir el rumbo del peronismo y cuestiona el liderazgo centralizado de la conducción nacional. Moisés, en particular, fue una de las voces más críticas, al advertir que el PJ “no puede castigar a quienes piensan distinto”.

Las tensiones en ambos distritos no son hechos aislados. Expresan una disputa más profunda sobre la conducción, la estrategia electoral y el armado del peronismo de cara a 2027. En ese marco, la reunión del Consejo Nacional no solo buscará formalizar decisiones partidarias, sino también contener un conflicto político que amenaza con escalar.

Mientras tanto, en simultáneo con el encuentro partidario, Kicillof encabezará una movilización por el Día del Trabajador en la Ciudad de Buenos Aires, lo que vuelve a evidenciar la fragmentación interna y la superposición de agendas dentro del peronismo. Así, aunque en el orden del día aparezcan temas administrativos y organizativos, todo indica que la discusión de fondo girará en torno a las intervenciones en Salta y Jujuy, convertidas hoy en el termómetro más claro de la interna que atraviesa al PJ a nivel nacional.