En Salta, la salud de niñas y niños no puede leerse únicamente desde lo clínico. Durante el primer trimestre de 2026, el Hospital Público Materno Infantil (HPMI) registró 2.799 intervenciones de su Servicio Social, es decir, unas 933 mensuales. La cifra expone con claridad el impacto de las condiciones sociales, económicas y territoriales en los procesos de salud-enfermedad de las infancias.

Lejos de tratarse de una tarea complementaria, el abordaje social se consolidó como un eje central dentro del sistema sanitario. Desde el hospital destacaron que el Servicio Social trabaja con una perspectiva de derechos humanos y de manera transversal, entendiendo que factores como la pobreza, la desigualdad, la violencia o las dificultades de acceso geográfico inciden directamente en la salud. Para sostener ese enfoque, el equipo profesional brinda atención de forma ininterrumpida: las 24 horas, los 365 días del año.

Los datos del período reflejan no solo volumen, sino también el tipo de problemáticas que atraviesan las familias. El 41% de las intervenciones correspondió a seguimientos extrahospitalarios, lo que evidencia que gran parte de las situaciones requieren acompañamiento más allá de una consulta puntual o de la internación. En tanto, el 40% se realizó en consultorios externos, el 15% involucró a pacientes internados y un 4% respondió a urgencias.

El equipo de Trabajo Social interviene en escenarios de alta vulnerabilidad que demandan respuestas urgentes y articuladas: violencia familiar y de género, maltrato infantil, consumo problemático e intentos de suicidio. Situaciones que, en muchos casos, no solo afectan la salud inmediata de niñas y niños, sino que condicionan sus trayectorias de vida.

 

A esto se suman las barreras estructurales que enfrentan muchas familias, especialmente aquellas provenientes del interior de la provincia. En estos casos, el acceso a la atención médica depende también de factores logísticos: la posibilidad de trasladarse, contar con un lugar donde alojarse o sostener económicamente la continuidad de un tratamiento. Frente a ese escenario, el Servicio Social no solo brinda contención profesional, sino que gestiona recursos materiales y articula soluciones concretas para que los tratamientos no se interrumpan.

La respuesta institucional se apoya, además, en una red de trabajo con distintos organismos, entre ellos la Asesoría de Menores, la Secretaría de Niñez y Familia, la Secretaría de Discapacidad y la Fundación HOPe. Esta articulación resulta clave para abordar problemáticas que exceden el ámbito hospitalario y requieren intervenciones integrales.

Al mismo tiempo, el área cumple un rol en la formación de profesionales, participando en comités institucionales y recibiendo a residentes de Salud Mental y Atención Primaria, así como a estudiantes de la Universidad Católica de Salta. Un dato que refuerza la importancia de formar equipos con mirada social en un contexto donde la demanda crece y se complejiza.

Las casi 3 mil intervenciones registradas en apenas tres meses no solo hablan de la capacidad de respuesta del hospital, sino también de una realidad más profunda: la salud de las infancias en Salta está fuertemente condicionada por el entorno en el que nacen y crecen. En ese escenario, el sistema sanitario se ve obligado a ir más allá de la atención médica para intentar reparar, contener y acompañar aquello que la desigualdad deja expuesto.

Fuente: Área Operativa Norte