La decisión se formalizó durante una sesión plenaria realizada en José C. Paz y posiciona a Salta como referente en materia de educación continua. Sin embargo, el punto distintivo del reconocimiento radica en el modelo salteño: la articulación entre capacitación y producción concreta, materializada en la red de fábricas municipales.
Estas fábricas funcionan como el tramo final del proceso formativo impulsado desde la Escuela de Emprendedores y otros espacios de capacitación. Allí, quienes adquieren herramientas y conocimientos pueden acceder a maquinaria, insumos y acompañamiento para transformar la formación en producción real. Aplican el aprendizaje en condiciones concretas de trabajo, cerrando el ciclo educativo con una salida productiva.
El reconocimiento también visibiliza una experiencia concreta donde la educación no queda reducida al aula, sino que se proyecta hacia la producción y el trabajo, consolidando un circuito completo que va desde la capacitación hasta la generación de ingresos. En tiempos de “motosierra”, el caso salteño aparece, así como un contrapunto que refuerza el valor estratégico de la inversión pública en educación.

Ese esquema fue especialmente valorado por la UNESCO, que promueve a nivel global políticas de aprendizaje a lo largo de toda la vida. En el caso de Salta, la experiencia muestra cómo una política pública local puede integrar educación, inclusión económica y desarrollo, generando oportunidades en contextos adversos.
La Red Argentina de Ciudades del Aprendizaje —que también integran ciudades como Córdoba, Villa María, Tafí Viejo y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre otras— forma parte de una iniciativa global creada en 2013 para fortalecer estrategias educativas que impacten en la calidad de vida de las comunidades.










