A través de un proyecto de cooperación multisectorial entre UNFPA, Bayer y Pata Pila, se formó técnicamente a integrantes de los equipos territoriales de organización de la sociedad civil para acompañar a las comunidades Wichí y Guaraní de los departamentos de Rivadavia, San Martín y Orán.
A través de un proyecto de cooperación multisectorial entre UNFPA, Bayer y Pata Pila, se formó técnicamente a integrantes de los equipos territoriales de organización de la sociedad civil para acompañar a las comunidades Wichí y Guaraní de los departamentos de Rivadavia, San Martín y Orán.
Sara es integrante de la comunidad wichí de Misión Kilómetro 6, una localidad del Departamento General José de San Martín, en Salta. Tiene 25 años y tres hijos. Morena es guaraní y vive en Yacuy, solo con su prima habla sobre sexualidad: “Antes sobre ese tema no me hablaban”. Aidee también es de Yacuy y desea que más mujeres se animen a salir del silencio ante situaciones de violencia. Ellas son parte de las más de 1.250 mujeres de comunidades indígenas del norte salteño que serán beneficiadas por una iniciativa realizada entre el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina, la Asociación Civil Pata Pila y Bayer.

Bajo un modelo de cooperación multisectorial y con el acuerdo con el gobierno provincial, se llevó a cabo el proyecto “Promoción de la salud sexual y reproductiva en comunidades originarias del Norte de Salta”, que se extendió de junio a diciembre de 2025, y brindó herramientas técnicas situadas a los equipos territoriales de Pata Pila que acompañan a familias Wichí y Guaraní en contextos de alta vulnerabilidad.

El proyecto se destacó por su enfoque de «cascada»: UNFPA primero capacitó a los equipos territoriales en temáticas vinculadas a la salud sexual y reproductiva y prevención de violencia contra mujeres y niñas, para que luego los equipos de pata Pila puedan empoderar a las comunidades. Por eso se espera que en los próximos meses quienes trabajan en la organización —trabajadores sociales, facilitadores bilingües, talleristas, acompañantes familiares— puedan fortalecer la autonomía y acompañar a más de 1.250 mujeres pertenecientes a 70 comunidades indígenas de los departamentos de Rivadavia, San Martín y Orán.

Un grupo de mujeres sentadas en bancos y sillas en el monte salteño miran cómo otras mujeres preparan mermelada casera.

En ese marco, la alianza se enfocó en el diseño de una estrategia técnica y comunicacional específicamente adaptada para el contexto local:

  • Capacitaciones técnicas: 23 profesionales recibieron formación integral en salud sexual y reproductiva, marcos legales, prevención de violencias y abordaje de uniones tempranas y violencia sexual a niñas y adolescentes.
  • Guía para equipos: se generó un documento teórico estructurado en cinco ejes clave (derechos, interculturalidad, género, salud sexual y reproductiva y violencias).
  • Materiales bilingües: se produjeron materiales gráficos comunitarios traducidos al wichí y guaraní para facilitar la comunicación sin barreras lingüísticas.

Los resultados subrayan que la interculturalidad no debe ser un anexo, sino el eje estructural de cualquier política de salud. Además, se identificó que el rol de los intérpretes y promotores locales es fundamental para derribar barreras de acceso y detectar de forma temprana situaciones de abuso o embarazos no intencionales.

Una mujer con el pelo recogido mira a cámara. Atrás de ella hay una gran cantidad de cochecitos para bebés.

“En este proyecto la clave fue la articulación entre organizaciones de distinta naturaleza, pero profundamente compatibles. Ante los desafíos que aún persisten, valoramos la sinergia estratégica lograda y entendemos que fortalecer las capacidades instaladas en quienes están en el territorio es la forma más efectiva de robustecer el desarrollo de las comunidades que históricamente han sido dejadas atrás”, expresó Mariana Isasi, Jefa de Oficina de UNFPA en Argentina.

Por su parte, Natalia Paz, directora regional de Pata Pila Salta sostuvo lo siguiente: “Está alianza fortaleció nuestras intervenciones en territorio y la articulación con actores del sector público y privado, generando mayor impacto en las comunidades donde trabajamos. Desde Pata Pila asumimos el desafío de ser multiplicadores de los conocimientos y herramientas adquiridas”. “Acompañamos diariamente a mujeres donde el abordaje de la salud sexual y reproductiva y la violencia de género representa un desafío complejo. Contar con nuevas herramientas —agregó— nos permite profundizar estas temáticas desde un enfoque situado, intercultural y respetuoso. Como equipo es y seguirá siendo un compromiso central de nuestro trabajo”.

Una mujer y su beba miran a cámara.

Esta colaboración entre el sector privado, la cooperación internacional y la sociedad civil establece un precedente sobre cómo abordar desafíos complejos mediante la sinergia de recursos.

Fuente: Fondo de Población de Naciones Unidas