Sergio Raúl Nazario, exsecretario de Seguridad durante la gestión de Juan Carlos Romero en Salta y exprimer alférez de Gendarmería, fue condenado a prisión perpetua por su participación en los llamados vuelos de la muerte de la última dictadura militar. La sentencia fue dictada por la Sala VI de la Cámara Federal de Casación Penal, que revocó la absolución previa y lo consideró parte fundamental del engranaje represivo que culminó con el asesinato de 17 secuestrados el 6 de diciembre de 1978.

Nazario, hoy de 77 años, integraba en 1978 la Dirección de Inteligencia de Gendarmería y operaba en el centro clandestino El Olimpo bajo el alias de “Estévez”. Según testimonios incorporados a la causa, cumplía funciones de enlace entre el Grupo de Tareas 2 y la Central de Reunión de Información (CRI) del Batallón de Inteligencia 601. Para el Tribunal Oral Federal 2, esa posición le otorgaba incluso capacidad para seleccionar víctimas destinadas a los llamados “traslados”, el término utilizado por la dictadura para encubrir asesinatos.

La Justicia reconstruyó que el 6 de diciembre de 1978 un grupo de detenidos desaparecidos fue separado en El Olimpo bajo la falsa promesa de ser trasladado a una granja de recuperación en el norte del país. Tras aplicarles supuestas vacunas, los represores los cargaron en un camión y luego en un avión desde el que fueron arrojados, adormecidos, al Mar Argentino.

Entre las víctimas estaban Pablo Pavich, Guillermo Pagés Larraya, Irma Nesich, Roberto Alejandro Zaldarriaga, Hugo Julián Luna, Jesús Pedro Peña, Helios Hermógenes Serra Silveira, Mabel Verónica Maero, María Cristina Pérez, Isidoro Oscar Peña, Cristina Magdalena Carreño Araya, Abel Héctor Mateu Gallardo, Franklin Lucio Goizueta, Santiago Bernardo Villanueva, Juan Carlos Rugilo, Nora Fátima Haiuk de Forlenza y Oscar Néstor Forlenza.

La condena también alcanzó a los gendarmes Hugo Luis Medina y Miguel Pablo Lugo. Los tres habían sido sentenciados en 2023 a 25 años de prisión por delitos cometidos en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo, aunque el TOF 2 los había absuelto por los homicidios al considerar que no estaba acreditada su presencia concreta el día del operativo.

Esa decisión fue apelada por las querellas —entre ellas el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Kaos, el abogado Pablo Llonto y la entonces Secretaría de Derechos Humanos de la Nación— y por la fiscalía encabezada por Alejandro Alagia. Finalmente, los jueces Gustavo Hornos y Mariano Borinsky revocaron las absoluciones y dictaron la prisión perpetua.

Uno de los testimonios más comprometedores fue el del exgendarme Omar Torres, quien declaró que Nazario recorría oficinas de El Olimpo y luego visitaba a los prisioneros, además de participar en torturas. Torres también lo vinculó con la desaparición del cuerpo de Carlos Fassano, pareja de Lucila Révora y padre de crianza del senador Eduardo de Pedro.

Torres y otro exgendarme, Federico Talavera, describieron además cómo funcionaban los operativos de traslado: los secuestrados eran cargados en camiones Mercedes-Benz y llevados hacia Aeroparque o la base militar de El Palomar, desde donde partían los aviones utilizados para los vuelos de la muerte.

En su voto, Hornos sostuvo que “con sus acciones, Medina, Nazario y Lugo tomaron parte en el mantenimiento de la condición de cautividad de las víctimas que luego fueron asesinadas”. Borinsky agregó que los acusados realizaron un aporte indispensable al “resultado final muerte”, garantizando “la disponibilidad de las víctimas, su sometimiento y su estado de indefensión”.

El caso del traslado del 6 de diciembre de 1978 también se conecta con otra investigación sobre la aparición de cuerpos en playas del actual Partido de la Costa y las maniobras desplegadas para impedir su identificación. Ese expediente llevará al banquillo desde diciembre al exjuez Carlos Facio.

La reconstrucción judicial del operativo fue impulsada originalmente por el juez federal Daniel Rafecas, quien profundizó las investigaciones sobre los vuelos de la muerte y la estructura logística utilizada para ejecutar el plan de exterminio de la dictadura.

En Salta

El 12 de junio de 1997, el secretario de seguridad de la provincia de Salta, comandante Sergio Raúl Nazario, renunció a su cargo luego de haber sido reconocido y acusado como integrante de un grupo de tareas del centro clandestino de detención «El Olimpo», que funcionó en la Capital Federal durante la última dictadura militar.

El represor fue identificado en una aparición televisiva por un exgendarme, Ornar Torres, y una de sus víctimas, el exsindicalista Jorge Aguirre, quien declaró que Nazario ordenó que lo torturaran. El exfuncionario del gobierno salteño figura en el listado de la Conadep, con el No de legajo 7170

Fuentes: Página 12/Luciana Bertoia/CELS