La escena es silenciosa pero persistente: cada año nacen menos salteños y salteñas. Según los registros del Ministerio de Salud de Salta, en los últimos 19 años la cantidad de nacidos vivos cayó un 43%. En 2006 se registraron 24.743 nacimientos, mientras que para 2025 la cifra descendió a 14.066.

Si se observa el comportamiento general, la baja en estos casi 20 años representa una caída promedio de poco más del 2% anual en los registros de nacimientos. Sin embargo, esta tendencia se profundiza en los últimos años.

 

El quiebre de la pandemia y la aceleración reciente

El descenso no fue lineal, pero sí constante, con un punto de inflexión marcado a partir de 2015, cuando la curva comenzó a descender con mayor intensidad. El momento más abrupto se produjo durante la pandemia: entre 2019 y 2020 los nacimientos cayeron un 21,49%, pasando de 22.767 a 17.873.

Lejos de revertirse, la tendencia se aceleró en el período más reciente. Según datos del Registro Civil, entre 2022 y 2025 los nacimientos se redujeron un 26,7%, pasando de 19.178 a 14.066. Esto implica que en los últimos tres años la caída anual escaló al 8,9%, muy por encima del promedio histórico.

En términos de tasa, el descenso también es significativo: en 2023 Salta registraba 11,5 nacimientos cada cien mil habitantes, mientras que con los datos de 2025 la tasa se ubica en 9,5, acercándose al promedio nacional, que en 2023 era de 9,9.

 

El impacto en la educación: menos chicos en las aulas

La baja de la natalidad ya empieza a reflejarse en el sistema educativo. En el nivel inicial, especialmente en la sala de 5 años —indicador clave dentro del sistema público—, la matrícula muestra una caída sostenida.

De acuerdo con datos del Ministerio de Educación de Salta, en los últimos cinco años la matrícula en sala de 5 cayó un 26,33%. En términos absolutos, esto implica que 7.362 niños y niñas menos asisten a jardines públicos: de 27.971 inscriptos en 2020 se pasó a 20.609 en 2025.

Esto representa una baja promedio anual del 5,26% en la matrícula pública de sala de 5 durante ese período.

En los establecimientos privados, los datos muestran variaciones entre instituciones, pero con una tendencia común. Se registran desde cierres de salas hasta caídas de hasta el 30% en la matrícula en relación al año pasado.

A pesar de las diferencias, los referentes del sector coinciden en que el impacto más pronunciado se verá hacia 2030, cuando la baja de nacimientos se traduzca plenamente en todos los niveles del sistema educativo.

 

Una tendencia nacional que refuerza el escenario

La situación en Salta se inscribe en un fenómeno más amplio. Distintos estudios a nivel nacional advierten sobre una caída sostenida de la matrícula escolar en los próximos años.

Según un informe de Argentinos por la Educación, se espera una disminución de alrededor del 31% en la matrícula escolar. Por su parte, el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) señala que actualmente a las escuelas primarias ingresa un 30% menos de alumnos y alumnas que hace cinco años, y proyecta que en los próximos cinco años esa cifra podría reducirse entre un 20% y un 30% adicional.

Así, lo que comienza como una transformación demográfica ya se traduce en un cambio estructural. En Salta, la caída de la natalidad no solo redefine la pirámide poblacional, sino que empieza a dejar su marca concreta en las aulas.

Fuente: Ciudadana Comunicación