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Vapeo: El cigarrillo electrónico está prohibido en Argentina

El cigarrillo electrónico es el “nuevo celular”. Especialistas dicen que se está convirtiendo en un fetiche de los jóvenes y que para muchos, es un modo de iniciarse en el consumo. Y actualizan los dispositivos como si fueran teléfonos. Lo advirtieron expertos en un foro internacional que se hizo en Buenos Aires. 

 

Muy pocos de los que los usan lo saben. Quienes jamás lo probaron no tienen ni idea. Por eso no les molesta que les vapeen al lado. En la calle, en el trabajo, en el aula o en el subte. Cuando notan el gesto de fumar, miran de reojo y chequean de qué se trata. Al ver el dispositivo, se les apaga la alarma de "no se puede". Pero el cigarrillo electrónico está prohibido en Argentina. Aún así, cada vez se usa más.

Este viernes se realizó en Buenos Aires el 1° Foro Internacional sobre Cigarrillo Electrónico. Sus organizadores lo destacan como un "hecho inédito en el mundo" porque reunió a los principales referentes de sociedades latinoamericanas y europeas especialmente por este tema, en el contexto del 46° Congreso Argentino de Medicina Respiratoria.

Los especialistas debatieron sobre si el cigarrillo electrónico sirve para combatir el consumo de tabaco. Con experiencias de pacientes, a favor y en contra. Pero en el aire de ese auditorio no hubo "grieta". Vapear -en contraposición a fumar los cigarrillos convencionales- no tiene nada de sano. Incluso advirtieron que es más peligroso porque se está convirtiendo en un fetiche tech para los jóvenes.

"Como si fuese un iPhone", aseguran, en lugar de dejar el hábito "actualizan los dispositivos". Además, al ser electrónicos y estar "tuneados" con personajes (por ejemplo, Hello Kitty) llaman la atención de los nenes y adolescentes argentinos. ¿Futuros vapeadores? 

"El estudio de un arma de X calibre comparado a una calibre 36 afirma que la primera mata menos que la segunda. ¿Entonces, con qué preferís que te mate?", ironizó Mina Gaga, presidenta de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS). Su analogía es sobre lo que aún falta establecer concretamente: la toxicidad de estos dispositivos frente a los cigarrillos de papel. La diferencia, aseguran, es que electrónico "tiene buena prensa".

El concepto instalado por una investigación reciente del Colegio Real de Médicos de Gran Bretaña -que fue presentado en agosto en la Fundación Favaloro- es que es un 95% menos dañino. Precisamente, que el electrónico ha logrado producir sólo el 5% del daño que el cigarrillo de combustión. "Pero ese 5% mata", señala Gaga. 

Gustavo Zabert, presidente de la Asociación Latinoamericana de Tórax (ALAT), quien participó recientemente de un documento de cigarrillo electrónico en jóvenes, alerta sobre la posibilidad de que se replique lo que sucedió en Estados Unidos. "Por primera vez desde 2014, aumentó el consumo de tabaco por el cigarrillo electrónico. Es que apuntan a los jóvenes, en marketing, en exposición, en lo atractivo que les parece. Por la forma en que se vende acá, aunque esté prohibido, estamos perdiendo la batalla", sentencia. También menciona un paper que apunta a que estos dispositivos "no deben estar disponibles para los jóvenes ni tener saborizantes, que los hacen aún más atractivos por el sabor", y que debe haber "restricciones en el consumo público y en la publicidad".

El producto que más éxito tiene en los jóvenes argentinos es el Juul, que se conoce como el "tabaco de Silicon Valley". Extremadamente delgado, con la terminación mate que le da la textura de un celular, se carga con USB desde la computadora y viene con pequeños cartuchos que se intercambian. En Argentina se vende en páginas de Facebook como Juul Buenos Aires, en tabaquerías del microcentro, en los growshops de Olivos, en la galería Bond Street sobre la avenida Santa Fe o en Mercado Libre, pese a que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que prohibió el cigarrillo electrónico en 2011, tiene un acuerdo con esa plataforma para impedir la venta de productos ilegales que podrían dañar la salud. Su valor va de los 3.600 a 4.000 pesos y la caja de Juul Pods (los cartuchos) está 900 pesos. 

“Acá está prohibido, pero se vende y se consume", dijo Daniel Buljubasich, Presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). Y asintió cuando entre los asistentes un especialista de Rosario explicó que, de sus pacientes, "los jóvenes lo consumen porque quieren el 'golpe de garganta', similar a la 'seca'. No lo están usando para dejar de fumar sino para iniciarse". Buljubasich destacó la incidencia de las redes sociales en la buena prensa del electrónico. "Hacen creer que es más sano. Porque esas compañías saben usar muy bien ese lenguaje en los jóvenes, más la plata que pueden poner para que les aparezca en el muro de Facebook una publicidad de estos dispositivos. También hay que regular eso", aseguró.  

"Los tratamientos eficaces y seguros son tres, farmacológicos y con apoyo psicológico. No cambiar un papel por un dispositivo", apuntó Carlos Jiménez Ruiz, presidente de la Sociedad Española (SEPAR). Y siguió: "El electrónico tiene la misma capacidad de producir enfermedad y muerte. Hay que dar batalla en la población (contra esta buena prensa) y en los políticos".

"Están fidelizando al fumador con estas actualizaciones tech. Y no se puede aumentar el impuesto -como a los cigarrillos convencionales- porque no se puede regular como producto del tabaco y se vende de manera diferente, libremente por Internet. El mensaje debe ser claro, esta es una nueva forma de consumir nicotina", agrega Zabert.

Jesús Vázquez Cortés, secretario de la Sociedad Mexicana de Neumonología y Cirugía de Tórax (SMNyCT), dijo que en su país -como tampoco en Argentina- hay campañas para que los chicos no fumen de grandes. "Por eso hay que aprovechar cosas que surgen solas de Internet. Como los miles de videos de YouTube que muestran los cigarrillos electrónicos que explotan en la cara o en los bolsillos de la gente", asegura. Busca que la prevención "hable en su mismo idioma". Algo que manejan muy bien los publicistas de Juul.

Fuente: Clarín