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Alarmante: uno de cada 10 niños y niñas trabaja


Así se desprende de los resultados definitivos de la segunda Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y el ex Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS), actual Secretaría de Gobierno de Trabajo y Empleo de la Nación, con datos de 2016 y 2017. El trabajo mercantil entre los niños, niñas y adolescentes tiene mayor presencia relativa en las áreas urbanas de las regiones Noroeste (NOA) y Noreste (NEA), y en áreas rurales de las regiones Pampeana, Cuyo y NEA.

 

Esta edición de la encuesta, que tiene un antecedente en 2004, es la primera con cobertura nacional. Presenta información diferenciada para las áreas urbanas (a cargo del INDEC) y para las rurales (a cargo del ex MTEySS), para cada una de las seis regiones estadísticas del país (Gran Buenos Aires, Noroeste, Noreste, Cuyo, Pampeana y Patagonia).

Los resultados indican que, para el período relevado, el 10 por ciento de los niños y niñas de 5 a 15 años de todo el país realizan al menos una actividad productiva. En el caso de los adolescentes de 16 y 17 años, esta cifra llega al 31,9 por ciento a nivel nacional. Los principales motivos que los impulsan al mercado laboral están relacionados con la ayuda familiar y la necesidad de ganar dinero para sus gastos y los de su hogar.

La encuesta muestra que las distintas formas del trabajo infantil y adolescente están más extendidas en las zonas rurales. El trabajo mercantil entre los niños, niñas y adolescentes tiene mayor presencia relativa en las áreas urbanas de las regiones Noroeste (NOA) y Noreste (NEA), y en áreas rurales de las regiones Pampeana, Cuyo y NEA.

Los trabajos más habituales entre los niños y adolescentes urbanos son el trabajo en negocios, talleres u oficinas por dinero (para el 39,9 por ciento de los niños y niñas, y el 37,9 por ciento de los adolescentes que trabajan) y la construcción y reparación de viviendas (el 29,5 por ciento de los adolescentes). En las adolescentes urbanas tienen más prevalencia el cuidado de niños y personas mayores o enfermas, la limpieza de casas y la elaboración de comidas o productos para vender.

En las zonas rurales, más de la mitad de los niños y niñas que trabajan se dedican al cultivo o cosecha de productos para vender (14,2 por ciento), el cuidado u ordeñe de animales (14,4 por ciento), la ayuda en la construcción o reparación de otras viviendas (11,9 por ciento) y la ayuda en negocios u oficinas (11,9 por ciento). Las actividades principales entre los adolescentes rurales son el cultivo o la cosecha de productos con fines de venta (15,1 por ciento), la ayuda en negocios, comercios o almacenes (12,4 por ciento), la construcción o reparación de viviendas (9,5 por ciento), la producción de ladrillos (8,9 por ciento) y el ordeñe y cuidado de animales de granja o de campo (8,6 por ciento).

Finalmente, con respecto a las actividades domésticas intensivas en el ámbito rural, son las adolescentes quienes se dedican en mayor grado a la realización de quehaceres domésticos y al cuidado de miembros del hogar (72,8 por ciento).

 

 

 

Fuente: Agencia NOVA