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Salteños descubrieron cómo reducir la contaminación de la caña de azúcar

Cuantificaron las emisiones de gases efecto invernadero en el cultivo de la caña de azúcar para determinar el impacto de prácticas de manejo como la quema del rastrojo y la fertilización nitrogenada.

 

Investigadores del INTA y Conicet afirman que evitando la quema de rastrojos y con una correcta fertilización nitrogenada puede bajar la emisión de óxido nitroso del cultivo. La caña de azúcar es un cultivo reconocido mundialmente por su potencial para la generación de bioetanol. Las concentraciones de gases con efecto invernadero se caracterizan por persistir en la atmósfera y provocar un constante aumento de las radiaciones y la temperatura, produciendo la destrucción de la capa de ozono y el calentamiento global de la Tierra.

Dentro de estos gases, los más importantes incrementados por la acción del hombre –antropogénicos- son el óxido nitroso (N2O), el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4). La agricultura genera entre el 12-14% de las emisiones totales de estos gases, según datos del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), y los sistemas agrícolas emiten principalmente el óxido nitroso, asociado a la aplicación de fertilizantes nitrogenados y a la descomposición de materia orgánica del medio ambiente. Este gas posee un potencial de efecto invernadero 310 veces mayor al dióxido de carbono.

El grupo de investigación en Ecofisiología de Cultivos de la Estación Experimental Agropecuaria Salta (EEA SALTA) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) liderado por Martín Acreche, investigador adjunto (INTA-CONICET), junto al grupo de Caña de Azúcar de la EEA en Famaillá-Tucumán de INTA cuantificaron las emisiones de gases efecto invernadero en el cultivo de la caña de azúcar para determinar el impacto de prácticas de manejo como la quema del rastrojo y la fertilización nitrogenada.

Los investigadores destacan que las excesivas emisiones de GEI de los sistemas agrícolas pueden ser generadas por un mal manejo de los mismos, y producen un desbalance entre las entradas y salidas de carbono del suelo, contribuyendo al deterioro constante de los mismos.

Uno de los objetivos es diseñar estrategias de mitigación que permitan paliar el efecto sobre el calentamiento global. Las conclusiones del equipo fueron recientemente publicadas en las revistas Science of The Total Environment, y Agriculture, Ecosystems and Environment.

Las mediciones se realizaron durante tres ciclos agrícolas consecutivos (2012-2013, 2013-2014 y 2014-2015) en lotes ubicados en el campo experimental de la EEA [Estación Experimental Agropecuaria] Famaillá-Tucumán de INTA, situada en el corazón del área cañera de Argentina.

Los resultados permitieron reportar por primera vez factores de emisión específicos y locales de N2O para la caña de azúcar en Argentina. Los mismos contrastan, positivamente para el sector, con los utilizados en el Inventario Nacional de GEI que utilizó los factores de emisión propuestos por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).

Además, muestran que la emisión de N2O aparte del fertilizante nitrogenado, las dinámicas de temperatura y precipitación, está relacionada fuertemente al manejo del rastrojo. 

En este sentido, Jorge Chalco Vera, becario posdoctoral del CONICET y principal autor de la tesis en la que se enmarcaron las investigaciones, explicó que “son datos que proporcionan información específica para contribuir a la actualización del Inventario Nacional de GEI y ayudarán a orientar las prácticas de manejo para mitigar las emisiones”.

Fuente: Clarín