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Manzur presiona al dúo Urtubey-Schiaretti


El gobernador tucumano convocó a un sector del llamado peronismo alternativo y pidió unidad para enfrentar al gobierno. Solo dos gobernadores fueron de la partida.

 

Lo que hace pocos días fue una foto de cuatro parece haberse convertido en un retrato de dos pares separados. El artífice de esta nueva contabilidad en el autodenominado peronismo alternativo fue el tucumano Juan Manzur.

Los más experimentados conocedores de los movimientos internos en el agitado espinel justicialista repiten una máxima: en los encuentros, son más importantes las ausencias que las presencias. La afirmación se confirmó en el acto del 17 de octubre que tuvo lugar en el día de ayer.

Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti confirmaron su decisión de no asistir al promocionado cónclave y produjeron un muy visible vacío en el palco montado en el hipódromo de la capital provincial. Desde el principio, argumentaron que no era conveniente mostrar al espacio atado a la vieja liturgia partidaria.

Además, la iniciativa de Manzur había surgido como una contraofensiva a la célebre foto del cuarteto que lidera el peronismo alternativo. En ese momento, Sergio Massa había propuesto sumar al tucumano a la reunión que se realizó en las oficinas del consultor Guillermo Seita, pero se encontró con la resistencia de Urtubey.

El argumento que terminó de decidir a los gobernadores de Córdoba y Salta de pegar el faltazo fue el protagonismo que tomó el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo en la organización del acto. En la mirada del dúo, no es la figura más compatible con la imagen de modernidad y moderación que debe exhibir el nuevo espacio político que piensan potenciar.

Manzur, por su parte, logró parcialmente el objetivo de realizar una demostración de fuerza. La convocatoria de mandatarios provinciales fue modesta. Solo asistieron el riojano Sergio Casas y la catamarqueña Lucía Corpacci. En un principio, el “grupo Tucumán” prometía que ocho gobernadores estarían presentes.

El acto contó con la presencia algunos de los máximos dirigentes sindicales de la CGT. HectorDaer y Carlos Acuña, integrante del particular triunvirato que conduce la central obrera (cuenta con dos integrantes luego de la renuncia de Juan Carlos Schmid) personificaron la adhesión gremial al evento. “Gracias por bancar la parada y venir a Tucumán. Son la columna vertebral del movimiento”, les dedicó Manzur.

Julio Piumato (judiciales), Andrés Rodríguez (UPCN), Roberto Fernández (UTA), Omar Maturano (La Fraternidad), Víctor Santa María (encargos de edificios) y Carlos Cisneros (Asociación Bancaria Nacional) completaron la delegación cegetista.

Además, la mitad del cuarteto fundacional del peronismo alternativo estuvo en la capital tucumana. Sergio Massa y Miguel Ángel Pichetto decidieron aportar su presencia para no perder terreno en la pelea que libran con los operadores kirchneristas en la geografía del aparato partidario.

A la hora de los discursos, el gobernador tucumano plantó un interrogante sin tapujos. “¿Qué carajo nos pasa que entre los peronistas no nos podemos sentar en una mesa y ponernos de acuerdo? Nunca las diferencias del peronismo pueden ser mayores que las que tenemos con este gobierno”, lanzó desde el atrio.

La sorpresa de la jornada fue la llegada de Daniel Scioli. El ex candidato presidencial, ahora segundo de José Luis Gioja en la conducción formal del partido, era considerado cercano a los sectores kirchneristas. Su presencia en Tucumán, donde la mayoría de los convocados se muestran lejanos a la ex presidenta, generó suspicacias en ambas trincheras.

Graciela Caamaño, jefa del bloque del massismo en la cámara de diputados, le puso picante a la jornada. Luego de cargar duro contra el gobierno de Cambiemos, lanzó una consigna que muchos consideraron dirigida a los sectores del peronismo considerados “racionales”. “A la mierda los prolijitos, nos están llevando a la ruina e hipotecando el país”, afirmó.

La jornada del día de la Lealtad Peronista que organizó el tucumano abre una serie de dudas con respecto a la configuración que, finalmente, adoptará el justicialismo en 2019. Los llamados genéricos a “la unidad” despiertan sospechas en los dirigentes, como Schiaretti y Urtubey, que vienen siendo enfáticos en ponerle bolilla negra a Cristina Kirchner.

Por otro lado, no termina de quedar claro el mecanismo de selección de candidatos que acordarán los caciques del PJ. Algunos, como Manzur, parecen inclinados a una primaria que reúna la mayor cantidad de grupos. Otros prefieren la selección del mejor posicionado en las encuestas para disputar desde el primer momento con el kirchnerismo y Cambiemos.

Las preguntas son demasiadas para los referentes provinciales. Está claro que la mayoría de los gobernadores privilegia la conservación del poder local y avanza en la convocatoria separada de las elecciones. No es un indicio que sugiera unidad.

 

Fuente: Alfil