El inevitable recuerdo de Evelia Murillo

La directora sufrió una lesión maxilofacial.

La noche del último miércoles, la maestra rural María Esther Coca fue víctima de una salvaje golpiza e intento de abuso sexual. Es responsable de un establecimiento de frontera y su caso, recuerda la desprotección de la cual fue víctima la docente Evelia Murillo, asesinada el 3 de octubre de 2014.

 

Una directora de escuela de frontera de Salta sufrió una golpiza salvaje y el intento de abuso sexual cuando un delincuente de 18 años quiso, además, robarle durante la noche del último miércoles. La mujer fue internada con lesiones maxilofaciales y el atacante finalmente cayó en Bolivia.  María Esther Coca estaba a punto de dormirse en el paraje Campo Largo donde residen los docentes, a unos 130 kilómetros de la ciudad de Tartagal. Alrededor de las 21, el malviviente tiró la puerta abajo y comenzó a golpearla brutalmente, exigiéndole dinero y, también, intentando abusarla sexualmente, según informó el diario El Tribuno. 

La víctima se resistió al asalto y su agresor escapó al advertir la presencia de un grupo de maestros, que llegó a la habitación al escuchar los fuertes gritos.  

La directora tuvo que ser trasladada a la ciudad de Salta, donde quedó en observación, mientras que el delincuente fue capturado en suelo boliviano, a pocos metros del límite geográfico.

En 2016, la Sala I del Tribunal de Juicio de Tartagal condenó a cadena perpetua a José Tomas “Maco” Cortés, el asesino de la docente Evelia Murillo. Fue víctima de violencia de género por dos, porque la mató por evitar una violación.

La directora muerta a balazos en 2013 en El Bobadal, trabajaba en una escuela albergue donde se quedaban a dormir 10 chicos que huyeron luego del crimen. Murió cuando evitó que Cortés abusara de otra mujer, vecina de la escuela. La mujer defendida fue acosada por el asesino, quien disparó contra la directora. Cuando el homicida llegó a la escuela, Murillo le pidió que se fuera que se fuera, lo que hizo, pero volvió con un arma de fuego  y le disparó.

La maestra rural fue asesinada de varios disparos en el paraje El Bobadal, ubicado a 60 kilómetros de Tartagal, sobre la ruta nacional 86, al norte de la provincia. Algunos de los chicos que estaban con la docente escaparon de la escuela para esconderse en el campo después del asesinato de Evelia Murillo. 

Luego del suceso una joven alumna de 18 años habría dado aviso a la directora de la escuela ubicada en el Km. 6, quien alertó de inmediato al Sistema de Emergencias 911 de la ciudad norteña.

En Salta, el gobierno de la provincia había declarado la emergencia por los casos de violencia de género en los primeros días de setiembre, un mes antes del femicidio de Murillo.

 

La coincidencia es una sola: la violencia de género, primero por el intento de abuso y después con el femicidio. El disparador fue el desprecio hacia la mujer. Esta semana, pudo haber otra maestra rural, víctima de la violencia.