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Los antiabortistas apoyan una despenalización acotada para tentar a los indecisos

No sancionarían a la mujer, pero mantendría la ilegalidad para prohibir que los trabajadores de la salud lo practiquen. Si se modifica la media sanción, Diputados deberá resolver si la acepta o insiste con el texto que aprobó. No se descarta que la idea cuente con la implícita anuencia de la Iglesia porque según la doctrina del mal menor, señalada por el Papa Juan Pablo II en la exhortación apostólica El Evangélico de la Vida.

 

Ante a lo reñida que se presenta la votación del proyecto que legaliza el aborto -y el impulso a favor con que llegó a la Cámara alta tras la media sanción en Diputados-, un creciente número de senadores que se oponen proyecta una jugada audaz: están aunando voluntades para la redacción de un dictamen que contemple la despenalización como una alternativa intermedia a la legalización con la esperanza de conseguir el voto de los indecisos.

La diferencia radica en que la despenalización que imaginan dejaría sin castigo a la mujer que aborta –o, cuanto mucho, le impondría una tarea solidaria reparatoria-, pero no a los médicos y, en general, a todos los que intervienen. La legalización –que es lo que aprobó la cámara baja- implica que los hospitales y sanatorios tienen la obligación de practicar la interrupción del embarazo a pedido de la mujer.

El estudio de la “vía intermedia” fue confirmado a Clarín por el senador justicialista por Salta, Rodolfo Urtubey, un exjuez con un doctorado en derecho penal, convertido virtualmente en el cerebro jurídico del dictamen, quien ya se pronunció contra “el aborto libre”. Urtubey considera que existe un amplio rechazo social a castigar a la mujer que aborta en situaciones muchas veces por demás dramáticas.

No se descarta que un dictamen de esas características cuente con la implícita anuencia de la Iglesia, ya que, según la doctrina del mal menor, señalada por el Papa Juan Pablo II en la exhortación apostólica El Evangélico de la Vida, es lícito que un legislador católico promueva un proyecto menos objetable si el de máxima se encamina a ser aprobado. Aunque seguramente no se pronunciará públicamente.

La movida de este grupo de senadores recuerda la propuesta intermedia de la unión civil ante la llegada también al Senado del proyecto de matrimonio igualitario aprobado en Diputados.

Con todo, aquella alternativa fue tardía. Empezó a circular en la víspera de la votación, entre otras cosas porque no contaba con el beneplácito de la Iglesia, salvo del entonces cardenal Jorge Bergoglio, cuya postura había perdido la votación entre los obispos.

Para Urtubey lo ideal habría sido que la alternativa de la despenalización a la legalización se hubiese presentado en Diputados. Pero, igual, cree que tiene posibilidades de prosperar. Si el texto que recibió media sanción es modificado en el Senado, deberá volver a su cámara de origen y los diputados podrán aceptar los cambios o insistir con el proyecto que aprobaron.

Clarín