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Con los siete salteños en contra, Diputados dio un paso gigante hacia el derecho al aborto

Con 129 votos a favor y 125 en contra, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, luego de una maratónica sesión de casi 22 horas. Afuera del Congreso, miles de personas celebraron el histórico avance en los derechos de las mujeres, logrado tras años de lucha del movimiento feminista. Los siete diputados nacionales por Salta, Pablo Kosiner, Javier David, Andrés Zottos, Sergio Leavy, Miguel Nanni, Alfredo Olmedo y Martín Grande, cuyas palabras fueron causas de burlas en el recinto al citar la reproducción marsupial, votaron en contra.

 

Por 129 contra 125, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de legalización del aborto. La votación sobrevino tras casi 22 horas de sesión, en un Congreso abrazado por una marea verde de chicas y chicos que resistieron temperaturas bajo cero durante la noche a la espera de la ley, y mientras las redes sociales bullían de reclamos a indecisos y agradecimientos a quienes avalarían la media sanción. A las 9.51, cuando los números aparecieron registrados en la pantalla de la Cámara, el recinto estalló en gritos y aplausos. Quedaba atrás una noche, un día larguísimo.

Las intervenciones en contra de la legalización sostuvieron un amplio espectro que iba desde presuntas inconstitucionalidades (que habían sido ya desmentidas) y presuntas violaciones de tratados internacionales (también desmentidas) hasta comparaciones novedosas, como la que sostuvo un paralelismo entre una mujer embarazada y una perra preñada o entre los humanos y los marsupiales. 

Congreso adentro, la sesión, además de extensa, estuvo plagada de conteos y reconteos incesantes de votos prometidos a favor y en contra, posibles abstenciones y ausencias, rumores de suspicacias en torno a tácticas de seducción a cargo de diputados antiderechos. Uno de esos trascendidos, sin embargo, cobró cuerpo de manera oficial en el recinto, cuando Victoria Donda, alrededor de las diez de la noche, denunció que, aunque se había convenido que en el sector de legisladores non habría invitados, hacía horas deambulaba por allí un médico del Hospital Austral, por intermediación de Nicolás Massot. El macrista, que, horas antes, había intentado provocar a los diputados Mayra Mendoza, Horacio Pietragalla y Juan Cabandié (ver aparte), respondió que pediría al médico que se retirara.

Durante horas, la trama transversal que llevó adelante el tratamiento del proyecto en comisiones se vio reflejada en el recinto, no sólo en discursos de diputadas y diputados de distintos partidos que subrayaron el valor del trabajo de consenso, sino también en cómo fueron acompañándose durante las horas dentro y fuera del recinto, cuando las negociaciones en despachos y pasillos eran febriles.

Las exposiciones, por mención y por omisión, también dejaron el claro el peso de las presiones de los sectores antiderechos sobre los votos. Entrada la madrugada, uno de los diputados que durante las semanas previas había sentido esa presión —al punto tal que fue objeto de mención en el Te Deum del obispo provincial el 25 de mayo, y además denunció públicamente haber recibido amenazas por parte de los antiderechos, que habían divulgado su número de teléfono— resolvió votar en contra. Aun cuando encontraba que había más argumentos para la despenalización, digo Facundo Garretón, el tucumano que además había postergado su decisión en base a una encuesta realizada online, votaría en contra.  Poco después, el diputado Atilio Benedetti, señalaba con preocupación que había “pueblos del interior donde se han radicalizado las posiciones”.

 

 

 

Con información de Página 12