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El NOA, con el índice más bajo de natalidad de empresas

En Argentina, el recurso empresarial se muestra escaso. Hay pocas empresas, prevalentemente pequeñas y con un alto grado de informalidad de la mano de obra que ocupan. Así lo revelan los indicadores de densidad empresarial y natalidad, junto a las mediciones que muestran al país con una relativamente baja dinámica emprendedora y una importante informalidad laboral, según sostiene entre sus conclusiones el informe especial 2018 de la Fundación Observatorio Pyme. En el NOA, figuran siete empresas cada mil habitantes.

 

Bajo el título “Natalidad Empresarial y Desarrollo Productivo”, el estudio destaca entre sus principales datos:

- Se debate cómo crear empleo, pero no se debate cómo crear empresas. La discusión sobre la generación de empleo olvida un paso intermedio: el empleo lo crean las empresas. En Argentina, el recurso empresarial se muestra escaso, con un alto grado de informalidad de la mano de obra que ocupan.

- En Argentina actualmente se computan 14 empresas cada 1.000 habitantes, mientras que en nuestro vecino Chile 58. El mismo indicador arroja 66 para Corea del Sur y 88 para Australia.

- El problema de la escasez de empresas y de emprendedores es mucho más pronunciado en las regiones menos desarrolladas de Argentina. En efecto, mientras que en CABA se registran 41 empresas cada 1.000 habitantes, se desciende a siete empresas cada 1.000 habitantes en las provincias del Norte Grande (NEA y NOA).

- Adicionalmente, la natalidad empresarial es sumamente baja: según el Banco Mundial, en Argentina se contabilizan 2.326 habitantes (de la población económicamente activa) por cada empresa formal naciente, mientras que el promedio de América Latina arroja 505, Brasil 347, México 1.064 y Chile 125. A su vez, en los países OECD nace -en promedio- una empresa formal cada 185 habitantes.

- Según los indicadores internacionales construidos por Global Entrepreneurship Monitor (GEM), en Argentina sólo el 15% de la población económicamente activa desarrolla una actividad emprendedora, mientras que esta proporción alcanza al 20% en Brasil y 24% en Chile.

- La escasez de empresas explica la alta presión pública que reciben los gobiernos provinciales para crear puestos de trabajo y explica también el flujo migratorio de los jóvenes de estas regiones y la pobreza creciente en el Conurbano Bonaerense, Rosarino o Cordobés.

• Una última característica que completa el cuadro de la actividad empresarial es la elevada informalidad laboral entre las unidades más pequeñas. Argentina cuenta con 2,5 millones de asalariados no registrados en unidades privadas urbanas. Más del 80% de estos trabaja en empresas con menos de 10 ocupados.

En este escenario nada alentador sobre la baja natalidad empresarial, el informe remarca que se necesitan "medidas de política contundentes, con vistas al mediano y largo plazo, dado que se trata del núcleo del desarrollo productivo". Afirma que "esas políticas deben vincularse, también en el corto plazo, a los factores fundamentales que determinan la densidad y natalidad empresarial". Al mismo tiempo, considera que "el bajo desarrollo financiero, como la relativa escasez de recursos humanos calificados y la elevada carga tributaria, completan el cuadro de déficit estructural de empresas y escasa dinámica empresarial".

 

Proceso

Es necesario considerar que el nacimiento de un emprendimiento es el resultado de la decisión de un individuo que debe optar entre buscar un trabajo en relación de dependencia (en el sector privado o en el sector público) o iniciar una actividad por cuenta propia, es decir, transformarse en emprendedor. Esta decisión está condicionada por las capacidades técnicas y habilidades del potencial emprendedor (el “saber hacer”), la disponibilidad de capital propio (y de terceros) para financiar el inicio de la actividad, la carga tributaria que pesa sobre las empresas nacientes y el nivel de “riesgo ambiental” (relaciones laborales, grado de certidumbre sobre las reglas de juego, funcionamiento de la justicia, etc.). Todas estas condiciones determinan la tasa de natalidad empresarial y, en consecuencia, determinan el stock final de empresas existentes en un país.

Asimismo, considera que si el individuo elige emprender, existe aún una segunda decisión que necesita tomar: iniciar su actividad empresarial en el sector formal o en el sector informal. Los beneficios de la actividad formal (como podría ser el acceso al crédito) se comparan con los costos de la formalidad (como, por ejemplo, la presión tributaria). El resultado final de este cálculo determina el grado de formalidad de la empresa naciente.

La evidencia empírica internacional da sustento a esta modelización conceptual: el acceso a fondos (propios y/o externos) para financiar el inicio de la actividad, la presión impositiva, el “saber hacer” y el “riesgo ambiental” inciden de manera determinante en la generación de nuevas empresas.

"Enriquecer el debate con toda esta información deparará un mejor diseño de política y en definitiva, propiciará un camino más sólido para el desarrollo productivo, territorial y social del país", concluye el estudio.

 

 

 

Fuente: Región Norte Grande