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La ayuda del PJ no es un cheque en blanco

El bloque peronista que comanda Pichetto juega a acordar con el oficialismo; el de Cristina Kirchner, a obstruir. Miguel Pichetto en la sesión de ayer ocupó una nueva banca. A sus lados se sientan dos senadores de su confianza, Pedro Gustavino y Rodolfo Urtubey.

 

En los años que llevaba como jefe del bloque del PJ en el Senado, Miguel Ángel Pichetto siempre ocupó la misma banca. Pero ayer sorpresivamente se cambió de lugar: se corrió una banca hacia su derecha, de la 15 a la 14. No hubo explicaciones sobre su nueva ubicación en el recinto, pero sí una lectura común: que quiso sentarse más lejos de Cristina Kirchner, que ocupa la banca 37 y está a 7 del rionegrino.

Aunque el rionegrino siempre enmarca sus diferencias con la ex presidenta en el terreno de lo estrictamente político, la relación entre ambos está cruzada por antiguos problemas y rencores personales.

Cristina ayer se paró como una opositora pura y ni ella ni los 7 restantes senadores cristinistas colaboraron para reunir los dos tercios que permitieron el tratamiento de las leyes económicas. Como opositora, buscará obstruir lo que impulse el oficialismo.

El rol en el que Pichetto se posiciona es exactamente el contrario: el del opositor responsable, el que permite y garantiza la gobernabilidad, el de representante en Buenos Aires de los intereses de las provincias, muchas de las cuales necesitan de la asistencia financiera de la Casa Rosada. Pichetto oficia de sherpa de cada gobernador que viene a reunirse con el ministro Rogelio Frigerio.

Pichetto colaboró ayer para que el oficialismo tuviera los dos tercios, permitió que el macrista Esteban Bullrich se quedara con la estratégica comisión de Presupuesto del Senado, y viene facilitándole al oficialismo desde el año pasado la aprobación de leyes.

Pero ese perfil acuerdista constrasta con el que exhibe en público y en privado. La semana pasada se calentó en una reunión y le recriminó al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y a otras figuras del oficialismo que le estaban haciendo “pagar todos los costos políticos al peronismo” por la reforma previsional. Hace dos días lanzó fuertes críticas contra las políticas de tasas altas del Banco Central.

Según se interpreta en el Congreso, quizá esa sea la forma de Pichetto de mostrarse opositor y de diferenciarse del oficialismo.

En el bloque del PJ no todos están de acuerdo con sus movimientos más recientes, como haber fracturado la bancada y permitido que Cambiemos se quedara con Presupuesto. Se dice que cuando rompió el bloque, no consultó a todos los de su bancada ni tampoco habría tenido el OK de todos los gobernadores. Si es cierto, fue una jugada astuta y rendidora: ninguno de los inconsultos dijo por ahora nada ni se fue de su bloque.

Las tensiones en la bancada de Pichetto son palpables. Por primera vez en años, ayer los senadores peronistas fueron a una sesión importante sin haber tenido reunión de bloque. ¿El rionegrino no la convocó para evitar recriminaciones?

El año que viene el oficialismo seguirá sin tener una mayoría automática en el Senado. Deberá construirlas una a una, según cada ley que impulse. Siempre necesitará de los votos de al menos una parte del bloque de Pichetto. El Gobierno sabe que puede contar con la ayuda de ese sector del PJ, pero que no tiene un cheque en blanco.

 

 

 

 

Fuente: Clarín