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Indignación y protestas en las redes por la falta de pan en Cuba

Espera. Largas colas de cubanos se forman ante las panaderías para conseguir algo de pan en la isla.

Se debe a un déficit en la provisión de harinas por averías en sus molinos. Hay largas colas en las panaderías. El propio presidente Díaz-Canel fue interpelado a través de Twitter.

 

Largas colas en las panaderías, quejas apenas murmuradas en la calle pero encendidas en las redes sociales y, al final, una explicación oficial: Cuba sufre desabastecimiento de harina por averías en sus molinos, lo que ha convertido el pan en el alimento más buscado estos días en la isla comunista.

En las últimas semanas los paquetes de harina han desaparecido de los anaqueles de las tiendas estatales y, con ellos, buena parte de la oferta de pan “por la libre”, las hogazas que se venden en el mercado de oferta y demanda una vez cubiertas las cuotas “pautadas” que se entregan a la población mediante la libreta de abastecimiento. La otra víctima colateral han sido los pasteles y otros productos de repostería que, aunque son muy demandados todo el año, lo son aún más en las fiestas de fin de año, pues a los cubanos les apasionan los dulces y no suelen faltar en ninguna celebración.

El desabastecimiento de pan se suma al de muchos otros productos de la canasta familiar y de alta demanda, cuya presencia en las tiendas ha sido intermitente a lo largo de todo 2018. Aunque los cubanos están acostumbrados a tales problemas, cuando escasea hasta el necesario bocado del desayuno se activa inmediatamente una alarma general, que anticipa el arribo de tiempos difíciles.

Tal vez haya sido por eso que la falta de pan alentó a muchos cubanos a proclamar su indignación en las redes sociales, donde incluso algunos se han dirigido en Twitter al mismo presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, para preguntarle airadamente “qué pasa con el pan”.

Los reclamos han sido constantes y a toda hora, en una catarata de mensajes del mismo tenor. Ante la gran repercusión que el tema cobró en la isla comunista, la ministra de la Industria Alimentaria, Iris Quiñones, debió salir esta semana a dar explicaciones en un programa de la televisión cubana en el que admitió que “hay una tensión de manera general en todo el país” respecto al abastecimiento de harina.

La ausencia de pan sería de por sí grave en cualquier país, pero lo es más en la isla que, entre otras cosas, hizo una revolución socialista. Por esa razón, el tema cobra allí un claro sentido simbólico, mucho más cuando el proximo 1 de enero cumplirá 60 años de vida.

El término “tensión” utilizado por la ministra alude, en la nomenclatura gubernamental del país caribeño, a los problemas coyunturales, y se aplica invariablemente en estos casos, por lo que en el último año se ha hablado de tensiones con los medicamentos y con los huevos, entre otros productos.

En un recorrido por varias panaderías de La Habana, la agencia periodística española EFE constató que en la mayoría solo se comercializaban los pequeños bollos de pan racionado por la libreta, mientras los pocos establecimientos que vendían barras de pan “liberado” eran fácilmente localizables por las filas de gente en la puerta para comprar un producto que se agotaba con velocidad.

 “Ya vamos por seis (panaderías), a ver si llegamos”, afirmó un hombre que aguardaba en la cola de una panadería en el municipio de Playa, tras haber recorrido sin éxito varios locales. Otro recién llegado bromeaba así entre los compradores: “¿Quién es el último para comprar el precioso material? Esto es oro molido”.

En una panadería estatal del barrio del Vedado, uno de los trabajadores explicaba que hay establecimientos “que se han tirado días sin hacer pan”, aunque precisaba que en la suya, por suerte, cada día habían recibido “un buchito” de harina que les había permitido mantener una mínima producción. “No, no hay pan”, respondía enfadada una mujer mientras se alejaba a bordo de un bicitaxi por las concurridas calles del barrio de Jesús María, en La Habana Vieja.

Han aumentado las filas en las panaderías y el descontento de los ciudadanos que aguardan durante mucho tiempo para que la recortada producción desaparezca en manos de los cuentapropistas, quienes procuran asegurar lo que necesitan para mantener su negocio a media marcha. La ausencia de un mercado mayorista provoca que el sector privado busque abastecerse en los mismos puntos de venta que la población, ofreciendo pagar la mercancía a sobreprecio.

La ministra Quiñones, al dar explicaciones por TV, se sumó así a la lista de ministros que en los últimos días han ido compareciendo en horario estelar para rendir cuentas sobre asuntos candentes para la población, como el internet en los teléfonos, el transporte urbano y las nuevas normas para los trabajadores por cuenta propia.

Cuba había estimado a principios de año un déficit de 30.000 toneladas de harina de trigo que al final fue de 70.000 toneladas. Según la explicación oficial, en provincias como Santiago de Cuba (este) o Cienfuegos (centro) los molinos han estado parados por falta de piezas de repuestos. La ministra aseguró que las entidades estatales a cargo del sector trabajan “intensamente” para normalizar la situación y estabilizar la producción de harina antes de finalizar un fin de año en el que además del pan, los cubanos están preocupados por crecientes dificultades para comprar huevos y leche en polvo.

 

 

Fuente: Clarín