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Venezuela se queda sin nafta y sólo permiten cargar medio tanque por semana

El gobierno analiza extender los topes de venta que ya existen en cinco Estados. Las colas en las estaciones de servicio son interminables y custodiadas por soldados.

 

En medio de una crisis que ya se presenta como la peor de la última década, el absurdo tiñe otra vez la realidad venezolana. Pese a contar con las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, la falta de combustible se extiende en gran parte del país y agregan un nuevo jaque a la gestión de Nicolás Maduro.

Para controlar el problema que fomenta el mal humor de los ciudadanos, a principios de semana el gobierno limitó la venta de combustibles en cinco Estados del oeste: Barinas, Portuguesa, Apure, Lara y Cojedes. Pero ahora, como la escasez de naftas y gasoil se agudiza, evalúa extender los cortes a otros, como Táchira, Mérida o la región de la propia Caracas.

En las largas colas que se forman en las estaciones de servicio, el enojo creciente deriva en roces y choques entre los automovilistas. Por eso el gobierno se vio obligado a poner custodia permanente de la Guardia Nacional Bolivariana.

El racionamiento dictado por el Ministerio de Petróleo estipula un máximo semanal de 35 litros por automóvil, 350 por camión y cinco por moto. Sólo quedaron excluidos de esta drástica decisión los transportistas de alimentos, productos perecederos, prensa y medicinas. El control se hace a través de un chip o código de barra que se instala en los parabrisas de los automóviles.

Hay dos problemas respecto al combustible. Uno es el contrabando: como está subsidiado en Venezuela y su precio es sumamente barato, hay un jugoso mercado paralelo hacia la vecina Colombia. El otro es el colapso que se produjo en el último mes del año debido a que el gobierno no cuenta con los fondos necesarios para pagar a los transportistas marítimos que importan combustible refinado.

Si bien el país es uno de los principales productores de crudo del mundo, las refinerías de la estatal PDVSA están operando a menos de la mitad de su capacidad instalada. Por eso debe importar cada vez más naftas y gasoil.

El gobierno argumenta que la falta de fondos se debe a las sanciones financieras que le viene aplicando Estados Unidos. En agosto pasado, el gobierno de Donald Trump impuso sanciones al gobierno de Maduro por “el quiebre del orden constitucional legítimo” que se produjo cuando el Ejecutivo venezolano desconoció las atribuciones del Parlamento, de mayoría opositora, y creó un suprapoder como la Asamblea Constituyente.

En concreto, las medidas adoptadas por la Casa Blanca prohíben a las empresas y bancos negociar nuevas emisiones de deuda y de bonos con el gobierno de Venezuela y con la petrolera estatal PDVSA, lo que afectó seriamente el flujo de fondos que manejaba el chavismo.

A esto hay que agregarle el grave deterioro de PDVSA y de todas las compañías dependientes de la petrolera, especialmente de sus refinerías.

La crisis de combustible está llevando a situaciones realmente insólitas en un país asentado sobre las principales reservas petroleras del planeta. Según cuenta el diario El Nacional, los camiones proveedores de naftas sólo cargan la mitad de los depósitos de las estaciones de servicio.

Esto deja sin combustible a muchos automovilistas que esperan durante largas horas en filas interminables. Ante esta situación, los conductores prefieren regresar a sus hogares y dejar los vehículos en las colas, para al día siguiente poder cargar cuando reabastecen los depósitos.

Los enfrentamientos también son cotidianos, pese a la presencia de fuerzas de seguridad. Especialmente se producen frente al abuso de conductores pertenecientes a organismos gubernamentales.

Los venezolanos están acostumbrados a no darle valor al combustible, ya que es sumamente barato. Pero actualmente la distorsión de precios se convirtió en un problema para el gobierno que lo viene subsidiando. El litro de nafta en Venezuela está 0,01 centavo de dólar, más barato que un kilo de cebolla, que sale 0,10 centavos. Cargar un tanque de un automóvil mediano cuesta aproximadamente dos dólares, el equivalente a un salario mínimo.

Esta distorsión altera el mercado. La Comisión de Economía de Asamblea Constituyente analiza un aumento del precio de la gasolina a principios de 2018 para normalizar la situación y combatir el contrabando. Algunos analistas sostienen que podría llevarse el litro de nafta a 0,70 centavos de dólar, el mismo valor que está en Colombia. Así evitarían el contrabando, pero generarían un serio problema ya que impactaría de lleno en una inflación que ya supera el 1000 por ciento.

 

 

 

 

Fuente: Clarín