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“Lo sucedido en el Superclásico debería ser el 11-S argentino”


El presidente de River pidió que lo ocurrido en esta final marque un antes y un después, como pasó con el atentado a las Torres Gemelas en 2001.

 

"Lo sucedido en el Superclásico debería ser el 11-S argentino". La frase es fuerte y está cargada de bronca y también de dolor. La dice Rodolfo D'Onofrio, el presidente de River, en una entrevista con el diario El País de España, a horas de la final de la Copa Libertadores en el estadio Santiago Bernabéu.

Esa declaración sale luego de una pregunta incómoda: '¿no hay relación entre la directiva de River y la barra brava?'. Y el argentino responde así: "Lo juro por mis hijos. Hay que terminar con esta gente que está comprometida con la política. En cualquier manifestación están ellos, entonces los políticos no se tienen que hacer los tontos. Quiero que lo que ocurrió ese sábado sea el 11 de septiembre de Argentina. Pero tienen que poner las pelotas el Gobierno nacional y los directivos. Tenemos que hacerlo de forma conjunta, cada uno solo no se puede".

No duda D'Onofrio cuando dice que esta superfinal en Madrid será recordada como "una vergüenza, como la tremenda vergüenza del fútbol argentino". "Es algo increíble. Un sistema de seguridad que falló, absoluta y totalmente. No es solo un problema de Argentina, en Europa también hay episodios de violencia. El otro día vi un partido de fútbol griego en el que no se tiraban piedras, se tiraban misiles", compara.

"River fue generoso y tuvo palabra. El sábado pactamos que el partido se jugaba al día siguiente. Y el domingo la final no se jugó porque Boca había presentado un escrito en la Conmebol para llevarse los puntos sin jugar la vuelta. No fue una actitud leal", agrega.

Entonces, arremete contra la Asociación que preside Claudio Tapia: "La Conmebol está en todo su derecho, lo que no entiendo es que la AFA apoyara esa decisión. Se votó por unanimidad que el partido no se jugara en Argentina".

"La responsabilidad de River empieza dentro del Monumental. Cuando Boca sale de su hotel, la responsabilidad es de la seguridad. Y ya lo reconocieron las máximas autoridades de la seguridad de la ciudad y de la nación. ¿O era la primera vez que Boca venía a jugar a la cancha de River? Sé que River es un damnificado. Acá se les prohibió a 66.000 aficionados, gente que vino de todos los lugares de Argentina y del mundo, a ver esa gran final. Y ahora les pusieron su espectáculo a 10.000 kilómetros. Estamos en desventaja", completa.

 

 

 

Fuente: El País