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Bélgica, la amenaza de Brasil

Le ganó sobre la hora en Japón 3-2 tras remontar dos goles en contra y evitó una nueva sorpresa en Rusia.

 

El Mundial de las sorpresas estuvo por cobrarse una nueva víctima pero Bélgica resistió, le dio vuelta el marcador a Japón y terminó metiéndose en los cuartos de final. Así, surge una amenaza para Brasil en lo que será, tal vez, el choque más atrapante de la próxima instancia en Rusia. Y esta Selección belga tiene motivos para ilusionarse con dar el gran golpe.

En primer lugar, Bélgica es una de las dos selecciones que ganaron hasta el momento los cuatro partidos. En la fase de grupos venció a Panamá (3-0), Túnez (5-2) e Inglaterra (1-0). Y en octavos de final superó a Japón por 3 a 2. El otro es Uruguay, que también está en los cuartos de final y se medirá con Francia.

A diferencia de los uruguayos, Bélgica es un equipo goleador. Lleva convertidos 12 tantos y es, en este rubro, la única Selección que superó los dos dígitos. Y más aún: ante el conjunto nipón demostró que no necesita solamente de que conviertan Lukaku o Hazard, quienes hicieron la mitad de los goles que tienen los belgas en el certamen. Los goles los hicieron, esta vez, Vertonghen, Fellaini y Chadli.

De todos modos, aún sin convertir, Hazard y Lukaku demostraron la importancia que tienen para este equipo. El futbolista del Chelsea fue clave en la elaboración y metió un tiro en el palo. Y Lukaku fue vital en el tercer gol, sin haber tocado la pelota. Primero para arrastrar la marca y después para dejar pasar el balón a Chadli que entró al área como una locomotora para empujar la pelota.

Antes de ese estupendo contraataque que le dio la victoria al conjunto europeo en tiempo de descuento y desató la locura de los que estaban vestidos de rojo en las tribunas y la desazón en los de azul, hubo un segundo tiempo que, por la prestación de ambas selecciones, fue magnífico.

Japón había sorprendido al mundo entero. Estimulado, quizás, por ese hermoso telón que sus hinchas desplegaron con la imagen de Oliver Atom, el protagonista de la serie de dibujos animados “Supercampeones”, levantando una Copa junto a otros personajes de esa ficción deportiva que fue fueron en la década del '80 y del '90, sacó dos goles de diferencia con los tantos de Haraguchi e Inui con dos remates bien esquinados, lejos del alcance de Courtois.

De todos modos, el arquero del Chelsea, que es pretendido por el Real Madrid, fue vital después para parar varios remates que podrían haber significado más goles para los asiáticos.

Los japoneses estaban haciendo historia pero, finalmente, el que escribió una página dorada en sus libros fue Bélgica. Que en menos de 25 minutos dio vuelta el resultado, sin necesidad de ir al tiempo suplementario. Y para lograrlo contó con otra virtud: la versatilidad.

Es que Bélgica se adaptó a la situación que estaba padeciendo. Y fue a buscar el resultado dejando un poco de lado su premisa fundamental, la de la posesión constante de la pelota, para tratar de ser más directo, más vertical y hasta tirando centros al área.

En ese sentido, Roberto Martínez acertó con los cambios. Luego del descuento que convirtió Vertonghen, casi que por una acción casual, llegó el empate a través de Fellaini, el gigante de 194 centímetros al que Mascherano fue a torear en el Mundial de Brasil 2014 cuando Argentina jugó contra Bélgica en los cuartos de final.

Al margen de lo que Fellaini puede aportar al juego, Martínez dio la orden de apelar al recurso de la pelota aérea. Y así, Bélgica llegó al empate. El encuentro se hizo de ida y vuelta pero todo conducía al alargue.

Hasta que Japón, a diferencia de lo que hizo con Polonia, donde dejó pasar el tiempo en los últimos minutos, se envalentonó y fue a buscar el triunfo en lo que parecía la última jugada. Pero tiró mal el córner, Courtois descolgó la pelota y nació otra situación. La que sí iba a ser la definitiva para cambiar el resultado.

Un pase de bowling a De Bruyne condujo el balón alrededor de 40 metros, abrió para Meunier y éste tiró el centro para que Chadli la empujara. Y festejo alocado.

No es casualidad que Bélgica este entre los ocho mejores del mundo, como sucedió hace cuatro años. Luego del fracaso de la Eurocopa 2000, organizada en su propio país y en Holanda, comenzó un proyecto a cargo del entrenador Michael Sablon para potenciar a los juveniles e infantiles. Y a varios de los jugadores que hoy están en la Selección ya los tenían apuntados desde 2002.

Al proyecto de Bélgica, Japón lo puso en jaque en Rostov. Pero resistió y se sobrepuso a la adversidad. Ahora, va por el golpe contra Brasil. Para seguir haciendo historia e igualar su mejor marca en los mundiales: la de México '86, cuando alcanzó las semifinales y quedó eliminada con la Argentina de un tal Diego Armando Maradona.

 

 

 

Fuente: Clarín