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"El Gran arrepentido": dónde está el dinero que Grondona recibió del FIFAgate

A una semana del mundial Rusia 2018, el libro del periodista Facundo Pastor reconstruye la increíble historia del empresario Alejandro Burzaco y la conexión argentina del FIFAgate. La investigación pone al descubierto, por primera vez, la ruta del dinero negro que se le pagó a Julio Grondona.

 

El escándalo de corrupción más grande de la historia del fútbol tiene un arrepentido argentino. Se llama Alejandro Burzaco. Fue CEO de la productora Torneos y Competencias y amasó una fortuna. Julio Humberto Grondona lo trató como a un hijo. Su hermano es un alto funcionario del gobierno de Cambiemos. Consiguió escapar a la gran redada que el FBI le tendió a los principales dirigentes de FIFA en Zurich. Se mantuvo prófugo de la justicia norteamericana. Negoció su entrega. Y luego de cerrar su trato judicial admitió haber repartido más de 150 millones de dólares en coimas.

Burzaco entregó información y datos suficientes como para que la causa explotara y salpicara a funcionarios y empresarios de todo el continente. El FIFAgate cambió la historia del fútbol. Y la declaración de Burzaco puso en jaque al negocio.

El Gran Arrepentido, el nuevo libro del periodista Facundo Pastor, revela detalles jamás contados de los sobornos del FIFAgate, pero también bucea en el oscuro mundo de las empresas offshore que se usaron para transferir dinero negro a manos de Julio Grondona y otros dirigentes argentinos.

¿A dónde fueron a parar los millones de dólares que le giraron a la familia Grondona utilizando a un banco suizo? ¿Qué pasó con esa fortuna incalculable cuando murió el presidente de la AFA?

 

Anticipo del libro:

Los caprichos de Grondona eran órdenes que Burzaco ejecutaba.

Bastaron un par de reuniones para que Don Julio diera su consentimiento y Jorge Arzuaga pasara a ser "su banquero".

Esa noche, Burzaco festejó porque sintió que daba un salto importante en su relación con el titular de la AFA. El gesto de Grondona era el acto de mayor confianza que tuvo tras el cimbronazo de 2009, cuando la relación se resquebrajó durante la guerra con Clarín por el negocio del fútbol.

Tras varias cenas secretas en el año 2010, Arzuaga comenzó a ser el banquero de los pagos clandestinos del fútbol. Y movió cifras millonarias que garantizaron que la productora Torneos retuviera los derechos de transmisión del fútbol sudamericano.

Coimas por exclusividad.

Coimas para borrar a la competencia.

Coimas para todos.

El primer desafío con el que se encontró el banquero fue el de diseñar un sistema clandestino sólido que le permitiera mover millones de dólares sin exponer el apellido del titular de la AFA.

"Es la única condición que pongo, ante todo quiero cuidar a mi familia y el honor de mi apellido", le advirtió Don Julio al banquero. Arzuaga asintió y se esforzó en lograrlo.

Para enmascarar las coimas y que nadie relacionara esa operatoria con Grondona, creó una empresa fantasma llamada FPT Sports S.A. Primero operó con el banco Credit Suisse, y más tarde, como una suerte de resguardo, movió todo el dinero depositado hacia el Julius Baer, el banco donde Arzuaga trabajó hasta el año 2015.

Las transferencias que hacían a esas cuentas se escondían como "servicios de consultoría", y cada mes el titular de la AFA exigía un reporte de los movimientos bancarios. Así Arzuaga llevaba un registro de cada pago ilegal y asentaba cada paso con palabras que pocos lograban decodificar: "Banco Julius Cta. Nro. 2 de FPT (papa)".

Otra vez aparecía el apodo en clave que inventó Eladio Rodríguez y que era evidente que había trascendido los pagos que se hacían desde Uruguay.

Eladio y Arzuaga mantenían un lenguaje unificado para no perderse en ese laberinto de cuentas que se utilizaron en las coimas del fútbol. Arzuaga movió más de 25 millones de dólares en beneficio de Don Julio.

Tras la muerte de Grondona, Arzuaga tuvo que sentarse a negociar con sus herederos. Burzaco se convirtió en el garante de ese acuerdo clandestino. El banquero propuso armar un "contrato de asesoramiento" para poder enviar el dinero que existía en las cuenta de FPT Sports a otras a nombre de varios intengrantes de la familia Grondona. La fortuna empezó a repartirse en operaciones que encendieron todas las alarmas del sistema financiero.

Genaro Aversa, yerno de Grondona, y Pablo Aversa, nieto de Don Julio figuran como titulares de dos cuentas en el banco Julius Baer. También quedaron en medio de la sospecha cuentas que pertenecerían a los hijos de Grondona.

Arzuaga repartió hasta el último dólar, pero evitó realizar los pagos en efectivo como Grondona hubiera preferido.

 

 

 

Fuente: Infobae