Moscoso: La industria cinematográfica de Salta “todavía es un deseo”

Después de haber presentado "Modelo 73" en 2001, el cineasta Rodrigo Moscoso volvió al festival BACIFI para estrenar "Badur Hogar". El director sostiene que “hay muchos que estamos luchando por que se dé una continuidad de producciones en Salta, que les permitan a los técnicos y a la gente que se dedica a esto vivir en Salta”, pero admite que todavía es un deseo. La entrevista:

 

—¿Cuándo y cómo nació Badur Hogar?

Badur Hogar es un proyecto que fue cobrando forma desde hace muchos años con Patricio Carrega, un amigo salteño que vivía en Buenos Aires al igual que yo, y con quien escribimos una primera versión hace diez años. Es una película que siempre se pensó para ser filmada en Salta y para que Javier hiciera el personaje principal. Escribimos esa primera versión, a la cual le faltaba muchísimo trabajo porque era muy larga, e intentamos retomarla varias veces, pero yo en ese momento me mudé a Salta y la dejé durmiendo.  Hace un par de años la retomamos, salieron unos concursos regionales, me decidí y la encaramos.

—La película tiene varios puntos en común con Modelo 73, su primera película, hace 20 años. ¿Qué relación puede establecer entre ambos filmes?

—Por ahí tiene que ver con el tipo de personajes, son personajes que están en la búsqueda de la verdad, de hacer un avance en sus vidas. Hablan de que están un poco atrasados en su madurez respeto de las otras persona de su edad. Las dos transcurren en verano y en Salta. Hay algunos elementos que veo que sirven como una especie de metáfora: en la primera, el auto; en esta, el negocio. Y creo que son elementos que ayudan a las películas a volverlas un poquito más redondas. Esos son los puntos en común que encuentro. Obviamente, en el tono son un poco distintas: esta es más dinámica, hay mas enredos, podemos seguir a un solo personaje y su conflicto y a la chica; en la otra eran tres protagonistas.

—¿A qué se dedicó durante los últimos 20 años?

—Estuve trabajando en televisión, publicidad y haciendo videoclips. Después me volví a Salta y armé una productora propia. Por suerte siempre estuve trabajando en lo audiovisual y como director. Eso me permitió en Salta encontrar un montón de técnicos que pudieron pudieron trabajar en esta película. No te digo que los formé, pero sí pude encontrar una dinámica de trabajo con ellos, confiar en su trabajo, que ellos confíen en mi visión para poder llegar a esta película. La mayor parte de los técnicos y actores de Badur Hogar son de Salta.

—Es una película muy local, como dice, pero que al mismo tiempo uno cree que el relato podría transcurrir en otra ciudad. ¿Coincide?

—Creo que esta película tiene ese doble perfil. Una doble identidad. Es una historia por ahí universal, que podría transcurrir en cualquier ciudad mediana del mundo -porque es un poquito urbana pero de una ciudad chica-, y por otro lado es muy salteña, porque se habla en salteño, las locaciones son muy salteñas y hay guiños que los van disfrutar más las personas en Salta.

—Ya filmó dos comedias. ¿Cómo cree que el cine argentino se lleva con este género?

—Hay muchas películas argentinas que son comedias, pero creo que muchas veces se les exige que no sean solo comedias. Hay un montón de películas que no son consideradas comedias pero que tienen mucho de comedia. Creo que es un género que hay que seguir explorando. La argentina es muy joven todavía en cuanto a cantidad, es como si estuviera siempre raquítica, a punto de desaparecer: se produce lo que se puede y hay problemas de exhibición. Pero sí, me parece que la comedia tiene mucho para hacer. Le veo futuro. Puedo decir que Badur Hogar es la primera comedia salteña y eso para mí tiene un doble aporte: a la cinematografía salteña y a la nacional, porque que haya una comedia enteramente filmada en una ciudad que no es Buenos Aires me parece que está bueno.

—¿Cómo describiría la industria cinematográfica de Salta?

—Creo que es todavía un deseo. Hay muchos que estamos luchando por que se dé una continuidad de producciones en Salta, que les permitan a los técnicos y a la gente que se dedica a esto vivir en Salta. Para que se asiente y se fortalezca falta un poco. Más allá de mi deseo de que funcione y le guste al público, quiero que esta película sea un aporte para este camino, para lograr filmar en Salta más seguido, para que se hagan películas en todas las provincias. Que se vea que se pueden hacer películas de calidad profesional y que cuenten historias que no solo suceden en Buenos Aires.

—Cuando todavía estudiaba cine trabajó en Silvia Prieto, de Martín Rejtman. ¿Cómo recuerda esta experiencia y en qué medida influyó en sus trabajos posteriores?

—Entre como asistente de arte en parte de rodaje, porque fue un rodaje que se extendió durante mucho tiempo. Era verdaderamente una película independiente en todo sentido. Conocerlo a Martín y haber visto antes sus películas fue buenísimo. Martín fue una guía para muchos cineastas de lo que se llamó después Nuevo Cine Argentino. Es un genio: gran director, gran guionista y gran director de actores, aunque a veces parece que no fueran expresivos muchos. Sabe lo que es el cine. Creo que tuvo bastante influencia en lo que quise hacer. No quiero cargarlo de responsabilidad, pero fue buenísimo.

Fuente: Infobae