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Dicen que su nombre "es mala palabra"

El Gobernador de Salta no oculta sus aspiraciones presidenciales, pero tiene un pequeño problema geopolítico: en Buenos Aires, donde se concentra el 40 por ciento del padrón nacional, su nombre es “mala palabra”.

 

“Lo conozco personalmente, es muy soberbio. Y, políticamente, creo que tiene más chances de ser candidato a vicepresidente de Macri”. El comentario surge de la boca de un intendente bonaerense, peronista, y tiene a un ¿compañero? como  destinatario. “Acá no va a entrar, al menos de la mano de los intendentes”, asegura otro, decidido.

El destinatario –o, mejor dicho, objeto- de esos análisis es el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, figura resbalosa y complicada del peronismo, que parece convencido de que en 2019 puede dar el salto que lo catapulte al sillón de Rivadavia. Para eso apuesta ahora a anidar en la “Alternativa argentina”, en la que abrevan Sergio Massa, Juan Schiaretti y Miguel Ángel Picheto, orbitando lejos del kirchnerismo y en oposición a Mauricio Macri.

Claro que tiene un pequeño obstáculo que podría catalogarse como “geopolítico”. En la provincia de Buenos Aires, que concentra el 40 por ciento del padrón electoral y se torna decisiva para ganar una elección presidencial, no lo quiere nadie. Ni dentro de su partido, ni más allá.

En el PJ Bonaerense, fue dicho, lo ven más cerca de Mauricio Macri, como un potencial compañero de fórmula del presidente. Es un aliado legislativo y no tiene empacho en sacarse fotos con Mauricio, al tiempo que reniega de su pasado cristinista y dice libremente que le gustaría ver presa a la expresidenta Cristina Kirchner.

“Se hace el malo, habla mal del peronismo, mal de Cristina, del proceso del que fue parte, y ahora pretende que los intendentes le abran la puerta, pero acá nadie se va a inmolar por él”, asegura ante la consulta un intendente del interior que se codea con los grandes del Conurbano.

“Hay una diferencia respecto de Massa, por ejemplo, a quien respetamos y con quien seguimos hablando”, establece seguidamente, para insistir con el primer concepto, ya con aire irónico: “nadie le va a abrir las puertas de su distrito, para empezar porque mide menos de un punto”.

No todas las opiniones son tan tajantes. Otro hombre del interior opina que Urtubey suma adentro, pero no como candidato. "Todo el peronismo y los sectores populares tienen que unirse para ponerle límites a este modelo", dice el alcalde. De ahí la concesión.

En el Conurbano, a Urtubey le va igual de mal. "Nadie quiere sacarse una foto con él", afirman, tajantes, y recuerdan que cuando quiso poner un pie en la Provincia lo hizo de la mano del hoy ministro vidalista Joaquín De la Torre.

Dentro del oficialismo bonaerense tampoco parece haber espacio para Urtubey, fundamentalmente a partir de su férrea oposición a uno de los hitos de gestión de María Eugenia Vidal: la restitución de parte de los fondos perdidos por coparticipación y por el Fondo del Conurbano.

Hace menos de una semana, Urtubey rechazó con inusitada saña un planteo bonaerense para “indexar” esos montos, de manera que no pierdan valor ante la inflación. “Es un chiste”, dijo con una soberbia que exasperó no sólo a la tropa vidalista en calle 6, sino incluso a sus propios compañeros de espacio.

 

 

 

Fuente: Infocielo